martes, 19 de febrero de 2013

Corrupción: el humo que avisa del fuego


 
La corrupción, que ha salido a la superficie a borbotones en las últimas semanas, es humo. Pero no es humo porque tenga poca importancia, sino que es humo que nos avisa del fuego. Porque lo grave de cada corruptela no es que alguien se lo lleve crudo, sino que a cambio del dinero, regalos o favores recibidos, desde los cargos públicos se toman decisiones que afectan a toda la ciudadanía con el dinero de toda la ciudadanía. Si es cierto que en la cúpula del Partido Popular se repartía dinero proveniente de donaciones de manera regular, la gran pregunta es: ¿qué favores, pasados o futuros, estaba pagando Mercadona, Sacyr Vallehermoso, OHL o FCC Construcción?

A la luz de eso, miramos la política de los últimos años de otra manera. Los aeropuertos sin aviones, las estaciones del AVE situadas a kilómetros de su ciudad de referencia o las miles de promociones de vivienda que evidentemente sobraban. O aquella Ley del Suelo de 1997 que determinó que todo suelo era urbanizable salvo que se dijera lo contrario. Y no podemos evitar plantearnos si tantas decisiones ilógicas, que tanto han tenido que ver con la crisis que hoy padecemos, se debieron a la compra de voluntades.

A todo aquello lo llamábamos crecimiento, ese fue el modelo de desarrollo económico de nuestro país. Un modelo que se engrasaba por dos vías: por un lado, con grandes inyecciones de dinero público para obras, muchas de las cuales ahora se han demostrado ilógicas. Cuando hoy buscamos dinero para acción social en el Ayuntamiento de Valladolid es imposible no acordarse de los millones de euros despilfarrados en la Plaza del Milenio, el túnel de la Avenida de Salamanca o el nuevo puente de la Rondilla prácticamente inutilizado.

La otra fuente de ingresos fueron los créditos hipotecarios de millones de familias a las que se animó con préstamos a 40 años y bajos tipos de interés. Cuando la burbuja inmobiliaria se deshinchó, las entidades financieras activaron el plan B y se aseguraron de que a la mínima deuda pudiera quedarse con las viviendas hipotecadas. La gente que se quedaba en la calle poco importaba, puesto que ya habían dejado de ser útiles jugándose sus ahorros para engrasar la maquinaria del ladrillo.

El humo de la corrupción nos avisa hoy de que el incendio llevaba activo desde hace años. La compra de voluntades políticas era el fuelle que avivaba las llamas en las que unos pocos preparaban un festín. Durante un tiempo nos hicieron creer que todo el mundo estaba invitado, que aquel crecimiento nos traía bienestar a todos. Hoy vemos que no, que era un saqueo a costa de nuestro dinero público y de nuestros ahorros privados.

Es un error poner solamente el foco de la corrupción en el político corrupto, por despreciable que sea su comportamiento. Lo grave es que esa persona juega a sabiendas el papel de marioneta, que pone de manifiesto que hay gente muy poderosa que está dispuesta a utilizar cualquier medio para poner a los poderes públicos, las leyes y el dinero de todos al servicio de su interés particular. Lo realmente escandaloso es que haya un poder económico capaz de someter, por unos medios u otros, al poder político que supuestamente debería representar al interés general. Es más, que hay una connivencia tal, que muchas personas pasan constantemente del gobierno a la gran empresa y viceversa, tomando decisiones que lucran al sector empresarial del que vienen o al que acaban llegando después.

Por eso, porque es el poder económico el que manda, no podemos resolver el debate diciendo que “la mayoría de los políticos son honrados”. Por supuesto que sí, hay miles de personas que tienen cargos públicos y no solo no se llevan dinero, sino que lo pierden. Una gran mayoría de gente que tiene vocación de servir y que decide, bien o mal, pero guiándose solo por lo que cree mejor. Pero no podemos confiarlo todo a la esperanza de que no nos salga un garbanzo negro. Hace falta poner los medios para evitar que se compren voluntades.

Por eso desde Izquierda Unida propusimos en el último Pleno municipal una serie de medidas que pretendían precisamente eso, prevenir. Algunas solamente buscaban transparencia, para que la ciudadanía pueda controlar la actividad política: publicar en la web nuestras declaraciones de bienes, exponer los contratos de más de 10.000 euros o declarar los posibles conflictos de intereses. Otras pretendían eliminar arbitrariedades, justificando públicamente los criterios para adjudicar contratos, tomar decisiones urbanísticas o las pautas para nombrar cargos de confianza. O, por último, se proponían medidas de prevención, como prohibir recibir regalos, rechazar usar la fórmula del convenio urbanístico (sometida a muy poco control), o evitar la externalización de servicios, que en ocasiones acaban cayendo en manos de empresas que premian o compran al concejal de turno.

Ninguna de ellas fue aceptada y eso no ayuda a despejar las dudas ciudadanas, que a veces son injustas. Pero yo prefiero una ciudadanía que se pase de crítica, a una que no se preocupe por los asuntos públicos, a una ciudadanía comprometida que a una masa callada y conformista. Y lo mejor que se puede hacer para acallar los reproches injustos es abrirse y mostrar de par en par cómo se hacen las cosas, para que la ciudadanía se involucre en lo público. Lástima que se haya perdido una oportunidad más para ello.





jueves, 10 de enero de 2013

¿Los últimos serán los primeros?

 Esta es la pregunta que le viene a una a la cabeza tras ver la cerrazón del equipo de gobierno municipal ante una moción que presentamos ayer en el Ayuntamiento de Valladolid para intentar poner en marcha un programa público de acción social de calle de carácter nocturno para atender a las personas sin hogar y en riesgo de exclusión, entre otras iniciativas.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Con festividad y alevosía

Pues sí, el pasado día 21, la Junta de Gobierno aprobó una operación de crédito de 20 millones de euros para "posibles desfases de tesorería". Posibles, dicen. Muy optimista me parece esta expresión tras saber, por ejemplo, que el Ayuntamiento debe más de medio millón de euros a las ONGs en concepto de subvenciones que les fueron concedidas.

Y es que después de hacer un seguimiento de los 3 informes de cumplimiento de pago a proveedores realizados por la intervención como establece la Ley de Morosidad hay que hacer una serie de consideraciones.

martes, 18 de diciembre de 2012

Entrevista en El Norte de Castilla

El pasado domingo, 16 de Diciembre, se publicó en El Norte de Castilla esta entrevista que me hizo Javier Asúa el viernes. Debo agradecerle que haya recogido bastante fielmente lo que intenté transmitir, porque no siempre es fácil. La recojo íntegra en el blog por si no la visteis en papel ni en la web de El Norte.

La foto, tomada en la Plaza Mayor de Valladolid, es de Fernando Blanco.

«El Ayuntamiento de Valladolid debería tener paredes de cristal y ser permeable a lo que reclama la calle»

La concejala de IU María Sánchez reclama al PP que valore la participación «como una oportunidad y no como una amenaza»


Es la voz más joven del pleno, pero la convicción de su tono y el timbre firme en sus intervenciones llega a hacer sombra a las más veteranas de la corporación. María Sánchez (Valladolid, 1981) peleó en el movimiento estudiantil y ahora lucha en el ámbito municipal junto a sus compañeros de la bancada zurda, Manuel Saravia y Alberto Bustos. Esta licenciada en Derecho lo tiene claro: «Es un momento de catarsis, el político debe bajar del pedestal y escuchar a la calle».

Ya rodada en el cargo, ¿parece que sigue sorprendida de cómo funciona el Ayuntamiento?
Por mi experiencia en la universidad y en otros colectivos, la verdad es que me sorprende que un Ayuntamiento como el de Valladolid funcione tan mal. El 80% de nuestra oposición podría ser demandar que te envíen convocatorias a tiempo, que te faciliten información para hacer tu trabajo o que, simplemente, te escuchen. En año y medio no dejo de sorprenderme y, sobre todo, no me resigno frente a ese muro que hace oídos sordos al aire fresco que llega de la calle y que pide cambios.

Al PP les ponen ustedes nerviosos. Son un poco mosca cojonera.
 Aunque les podamos llegar a poner nerviosos, yo creo que lo importante es construir. La critica gratuita no la entiendo. El no de Izquierda Unida siempre va acompañado de una alternativa.

No dejan un tema sin abordar e incluso propuestas suyas aparecen después en iniciativas del equipo de gobierno.
Ya dijimos que íbamos a ir a por todas y en ciertos puntos hemos llegado a influir. Al PP le gusta hablar de lealtad. La lealtad también es dar la razón o aceptar las propuestas de otros y creo que no saben hacerlo. Un ejemplo, los 1,5 millones de euros del fondo de Ordenación Territorial. Propusimos en comisión y en pleno que se destinasen a empleo. No dicen ni que sí ni que no y doce horas antes presentan una enmienda en el mismo sentido para que votes la suya. A mi juicio, eso es una falta de educación.

A los colectivos de izquierda de esta ciudad parece que les cuesta reconocer las cosas que sí se hacen bien.
Por supuesto que sí se hacen cosas bien. Hoy mismo (por el viernes) el Ayuntamiento va a firmar con Fiare un convenio sobre microcréditos que apoyamos. Pero creo que cuando la intolerancia reina, la gente se arma, porque está harta de que le desprecien y que, incluso, le insulten por construir. La participación hay que valorarla, venga de donde venga, y en el Ayuntamiento se ha visto como una amenaza en vez de como una oportunidad.

Pero, hasta ahora, el liderazgo de León de la Riva es incuestionable.
Siempre nos los recuerdan. Cuando no encuentran en otro argumento, sacan el de la mayoría absoluta. Reconocemos lo que dicen las urnas, pero eso no es una carta en blanco. Acabamos de llevar una moción para que los presupuestos sean más participativos y se negaron en redondo. Si dicen que cuentan con ese respaldo ciudadano, ¿qué miedo tienen a que sus propios votantes les hagan propuestas en las prioridades de gasto con la que está cayendo?

¿Qué miedo cree que tienen?
El de la mala conciencia. Hay cuestiones que está haciendo el PP que no se pueden aceptar. No se puede salir de la crisis con más miseria para las familias. Están blindados porque se dan cuenta de que con sus políticas de recorte esta situación no va a mejorar.

Puntúe la ciudad de uno a diez.
Un siete. Siempre he valorado el otro Valladolid, ese movimiento alternativo que hay... Es una ciudad recogida y cómoda para vivir, pese a la intolerancia municipal.

Para llegar al sobresaliente...
Sobre todo, oportunidades, mucha gente se está yendo y eso nos va a pasar factura.

Ese es su caballo de batalla. El otro día criticaban que el Plan Anticrisis fuera tan lento en su aplicación.
No es entendible que se diga en mayo de 2011 que se va a hacer ese plan para una legislatura y que estemos a finales de 2013 y aquí no se haya hecho nada. No se puede engañar. Insistimos en nuestra idea de que 'la constelación verde', ese programa de cesión de parcelas, es fundamental porque un local para el que emprende es muy importante. Si los jóvenes nos tenemos que ir, si los más mayores se quedan sin empleo, la ciudad no avanzará.

¿El 15-M es IU, IU es el 15-M?
Son interpretaciones interesadas. El 15-M nació como repulsa al sistema. Personas, sin siglas detrás, han decidido salir a la calle para protestar. Estamos viendo que gente sin experiencia organizativa está parando desahucios. Comparto muchas cosas con el movimiento y hacen muy bien en ser apartidistas.

El desapego a la clase política se esta transformando en asco. Eso es muy grave. ¿Recuperarán algún día la credibilidad?
Los motivos han sido la falta de transparencia en las instituciones y el no atender las prioridades de la gente. Cuando el ciudadano ve que el que gobierna lo hace con otros intereses a los que él tiene en su casa ese desapego se dispara. No puedes pretender que te voten cada cuatro años y luego olvidarte.

¿La solución?
Un cambio radical. Fuera privilegios y asesores a dedo. Que se sepa qué se hace dentro. El Ayuntamiento debería tener las paredes de cristal y ser permeable. Si la gente entiende que sus prioridades son las mismas que las de las personas que les representan, todo mejorará. Si siguen viendo que están en un pedestal y salen en la tele hablando de temas que a nadie importan o justificando cosas injustificables, nada cambiará.

El pulso del equipo de gobierno...
Hay resignación. No se puede gobernar como en la época de las vacas gordas. Ahora no proyectan una cúpula del Milenio, pero derrochan en cuestiones innecesarias. Maldigo la política de la gente que no se mancha. En momentos excepcionales, hacen falta soluciones excepcionales . Si tienes que destinar un 30% o 40% a servicios sociales y un 50% a empleo, hay que arriesgar. No se puede pedir a la gente que se apriete el cinturón y mantener la misma política. Las cosas no están para ascensores en la Catedral, mientras se recortan el 30% las ayudas a los colectivos que están dando el callo. Solo hay que salir los barrios para ver que la gente lo está pasando mal. Cualquier político que no repare en esto, no merece estar ahí. Esa falta de sensibilidad, actuar con frialdad contable, no es el camino.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Dime de qué presumes...

El Ayuntamiento de Valladolid dice en su página web que el Presupuesto Municipal para 2013 "es un Presupuesto pensado para las personas, fundamentalmente para aquellas que peor lo están pasando en esta situación de crisis". Así, con ese cuajo. ¿Cómo se hará eso de meter el mayor recorte en Bienestar Social pensando en las personas que peor lo están pasando en esta situación de crisis? Porque podríamos entender que el equipo de gobierno justificase sus presupuestos diciendo que no le queda más remedio que ajustar de aquí y allá porque es un momento complicado, porque no llega dinero de otras administraciones... Discreparíamos, porque se puede hacer mucho más, pero lo esperaríamos. Sin embargo, nos parece una tomadura de pelo que encima se saque pecho, como si se volcaran en la gravísima situación social que padecemos. Ya se sabe, estos también deben de ser los presupuestos más sociales de la historia de la democracia.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Artículo 47

Hace no tanto, apenas cuatro o cinco años, los bancos todavía daban préstamos en condiciones aparentemente muy ventajosas para hacerse con una vivienda en propiedad. “Alquilar es tirar el dinero”, se repetía entonces, porque el pago se prolongaba durante treinta, cuarenta o incluso más años y porque la banca se aseguraba en la letra pequeña tener la sartén por el mango. Ya entonces empezaban a producirse los primeros desahucios y las denuncias de asociaciones de consumo ante las cláusulas usureras de los créditos hipotecarios. Pero parecían casos aislados, gente imprudente que no había echado bien sus cuentas y que, hasta cierto punto, “se lo había buscado”. Ahora vemos que no, que la estafa fue generalizada, que le puede pasar a cualquiera. Que durante años se dieron ventajas fiscales y se relajaron los controles sobre la banca para que el negocio inmobiliario creciera y que las hipotecas “baratas” era un reclamo para que la gente corriente engrasara la maquinaria.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ayuntamientos con paredes permeables y de cristal

La transparencia en las administraciones públicas es la base para que el resto funcione. Vivimos un momento en el se recortan sus inversiones y el gasto social, justificando la necesidad de austeridad en la crisis económica. Por ello, precisamente, la ciudadanía mira con lupa en qué se utiliza el dinero público, pues quiere asegurarse de que estos cada vez más escasos recursos, con los que cuentan los presupuestos, sean gestionados de forma racional, primando las necesidades más acuciantes en cada momento, entendiendo por estas, aquellas cuya rentabilidad social sea más beneficiosa para el conjunto de la ciudadanía. Por ello debemos insistir en las calles, en los parlamentos y también en los ayuntamientos.

lunes, 8 de octubre de 2012

¿Por qué decimos no a la nueva tasa de basuras?



El martes pasado tuvimos Pleno y, entre otras cosas, se aprobó crear una nueva tasa de basuras. ¿Qué ha cambiado en la recogida y tratamiento de residuos para que lo que antes se consideraba pagado con el resto de tributos ahora exija una nueva tasa? Pues nada. Estaríamos en un debate muy diferente si lo que plantearan es una tasa no para recaudar, sino para tratar de cambiar los comportamientos en la generación de residuos. Es decir, para contribuir a mejorar el medio ambiente. Pero no va de eso el asunto, puesto que de ninguna manera se diferencia quién genera más residuos y quién menos.

La finalidad no es otra que la de conseguir financiación por cualquier vía. O mejor dicho, no por cualquiera, porque cuando el dinero no les llega para atender adecuadamente a la población, podrían apartar los intereses partidarios, plantarse ante el Gobierno y decir: “oigan, que la ciudadanía vallisoletana tiene unas necesidades y no podemos seguir pidiéndole esfuerzos”. Pero no, no exigen cambios en la política fiscal y en la financiación de los Ayuntamientos, no exploran la progresividad que se puede alcanzar en determinados tributos locales. Prefieren pasar por encima de los intereses de su propia ciudad y les resulta más fácil ponernos una nueva tasa. Siempre acuden a la opción fácil, siempre exigen esfuerzos y sacrificios a la misma gente. Y eso es simple y llanamente inaceptable.

Quizá no estarían tan obsesionados con recaudar a cualquier precio si no fuera por la sacrosanta estabilidad presupuestaria que llegó a nuestras vidas cuando el PP y el PSOE decidieron sin consultar con nadie reformar la Constitución para que, entre otras cosas, las Entidades Locales tengamos un techo de gasto público. Quizá sea el momento de que recapaciten y vean que esta medida ha sido la puntilla al sistema público. Jamás en recesión debe reducirse el gasto público social ya que no hace más que seguir cavando en el inmenso agujero en el que nos hallamos e incrementa aún más las diferencias entre las personas que más tienen y las que menos tienen.

Os dejo aquí mi intervención en ese debate.


jueves, 27 de septiembre de 2012

Cuentas, facturas y tasa de basuras


A la vista de los últimos informes de Intervención queda en evidencia que los pagos que el Ayuntamiento realiza se están retrasando notablemente. Esta afirmación no es un capricho, basta con repasar la Ley contra la Morosidad que se encuentra en vigor desde el 7 de julio de 2010. Dicha normativa establecía un plazo máximo de pago de las Administraciones Públicas a sus proveedores de 50 días en 2011, de 40 en el año actual y de 30 a partir de 2013. En el Ayuntamiento de Valladolid el periodo medio de pago es de 99 días y el del pendiente de pago de 67: por tanto, no se actúa conforme a la ley.

martes, 18 de septiembre de 2012

La permanente caída del guindo

Precisamente esta semana en la que Manuel Saravia no se encuentra en la ciudad. Este momento es el que ha elegido el alcalde, Javier León de la Riva, para ponerle a caldo sin que se sepa muy bien por qué y sin que tenga oportunidad de defenderse. No parece de muy buena educación, la verdad.

El rapapolvo vino a cuento del debate sobre la tasa de basuras que el equipo de gobierno va a recuperar, pero podía haber sido con cualquier otra excusa, porque los reproches (“parece que se ha caído de un guindo”, “ha aterrizado en el Ayuntamiento sin saber de qué va el tema”) los llevamos oyendo los tres miembros del Grupo de IU desde que tomamos posesión. Un día porque Manuel Saravia asistía a sus ruedas de prensa ya que informaba antes allí que por los cauces oficiales. Otro, porque presentábamos más mociones de las que parecían razonables o porque hacíamos un “gobierno paralelo” al reunirnos con colectivos sociales para plantear un modelo alternativo de urbanismo. Al principio nos lo decían con condescendencia, calificando de novatadas nuestras iniciativas y formas de actuar. Ahora ya con desprecio y cabreo, porque lo que late en el fondo es el enfado por pisar en lo que se considera un coto privado.

Le enfada a Javier León que Manuel Saravia y quienes le acompañamos saquemos los pies fuera del tiesto y nos espeta que “para mandar hay que ganar las elecciones”. Pero no; para mandar, basta con ser muy mandón. Dice la RAE en su primera acepción que mandar es “ordenar al súbdito” y eso es algo que Manuel Saravia seguramente no sabrá hacer ni aunque gane las próximas elecciones. Manolo no manda: propone, escucha y cae bien incluso entre las filas del alcalde. Y, efectivamente, parece venido de otro planeta en una arena política en la que a menudo reina la impostura, la falsedad y el ordeno y mando.